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martes, 13 de julio de 2010

Exhortación de la Conferencia Episcopal Venezolana en la XCIV Asamblea Plenaria Ordinaria


Exhortación de la Conferencia Episcopal Venezolana en la XCIV Asamblea Plenaria Ordinaria
DEMOCRACIA Y PARTICIPACIÓN: COMPROMISO DE TODOS

1. Reunidos en la 94° Asamblea Ordinaria del Episcopado venezolano, en el marco de la aplicación del Concilio Plenario de Venezuela y la realización de la Misión Continental, los Arzobispos y Obispos, como hermanos y pastores de la Iglesia, en fidelidad al Evangelio, compartimos las angustias y tristezas del pueblo, sus alegrías y esperanzas, mostrándoles a Jesucristo, único camino de salvación, y contribuyendo a iluminar las conciencias ante las próximas elecciones parlamentarias.

Venezuela: casa de todos

2. La gran mayoría de nuestro pueblo aspira a que Venezuela sea una "casa común", como soñaron los fundadores de la República: amplia, acogedora, tolerante, pacífica y fraterna. Una gran familia que cultive la libertad y el respeto, con un proyecto de país donde quepamos todos y sean respetados plenamente los derechos humanos. Un país que se construya sobre los valores de la paz, la justicia y la verdad, para dejarlo como herencia a las nuevas generaciones. Nuestro pueblo anhela un clima de entendimiento, y reconciliación. Aspira a vivir en un ambiente de armonía, confianza, seguridad y esperanza. Esto sólo lo puede obtener en la medida en que todos trabajemos para alcanzarlo.

3. Necesitamos cultivar el diálogo sereno, como medio necesario para una auténtica convivencia ciudadana, "fruto de la aceptación convencida de los valores que inspiran los procedimientos democráticos: la dignidad de la persona humana, el respeto de los derechos del hombre, la asunción del bien común como fin y criterio regulador de la vida política" (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 407). Es preciso aprender de nuevo a compartir como ciudadanos, a preocuparnos por la entera comunidad nacional, debatiendo entre todos los sectores y resolviendo juntos los problemas en todas las instancias nacionales, regionales, municipales y vecinales.

4. Contradice estos anhelos el clima de violencia y corrupción que reina en muchas esferas de la vida del país, que se ha puesto de manifiesto sobre todo en la inseguridad, las muertes violentas, tanto en la calle como en las cárceles y la escandalosa pérdida de alimentos y medicamentos.

5. La polarización ideológico-política de diversos actores no contribuye a la creación de un ambiente favorable. De los altos mandatarios y de los funcionarios se espera que en sus declaraciones den ejemplo del respeto que merecen todos los ciudadanos. Rechazamos las reiteradas e injustas agresiones por parte del Presidente de la República a personas e instituciones, hiriendo inclusive el sentimiento religioso de diversas confesiones. En tal sentido, unidos al pueblo cristiano, expresamos nuestra solidaridad con el Señor Cardenal, Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas.

6. El pueblo desea vivir en democracia, en estado de derecho, con participación real de todos, en un clima de justicia social y libertad. Así lo decidió en el referendo del 2 de diciembre de 2007. Por eso es absolutamente inaceptable la imposición de un "Estado socialista" que se inspira en el régimen comunista cubano y se ha venido concretando a través de leyes y hechos que desconocen la voluntad popular y la Constitución vigente. Ese proyecto "no sólo toca el tejido material y organizativo del cuerpo social, sino también, y sobre todo, afecta el fondo íntimo, espiritual, del alma nacional" (Carta Pastoral del episcopado venezolano sobre el Bicentenario de la Declaración de Independencia de la República, del 15/01/2010, 20).

Ante las próximas elecciones parlamentarias

7. De acuerdo a la Constitución (cf Título V, Cap. I), la Asamblea Nacional ha de ser el órgano que promueva, reciba y apruebe las iniciativas legislativas a favor del bien común, a través de procedimientos que garanticen la participación de los sectores de la comunidad interesados en la materia. Debe ser también un órgano de ejercicio real y efectivo de control de la Administración Pública, que vele por el uso correcto de los recursos y por el desarrollo de una gestión que satisfaga los objetivos democráticamente definidos. Estas funciones hacen de ella una instancia insustituible en una democracia.

8. La Asamblea Nacional ha de representar al pueblo, en toda su diversidad política y regional, garantizando el estado de derecho. A diferencia del Poder Ejecutivo, está estructuralmente llamada a recibir en su seno posturas políticas divergentes, siendo representativa de todos los sectores y pensamientos. Ha de reflejar y concretar el ideal expresado en el artículo 2 de la Carta Magna: "Venezuela se constituye en un Estado Democrático y social de derecho y de justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político".

9. Ante la necesidad de garantizar el fortalecimiento de nuestra democracia, consideramos de fundamental importancia las venideras elecciones parlamentarias. Ellas son una invalorable oportunidad para ratificar nuestra fe en la auténtica soberanía del pueblo, con espíritu de apertura a la pluralidad de pensamientos, ideas y acciones. Exhortamos a la ciudadanía a comprometerse activamente en la elección de los Representantes a la Asamblea Nacional, a través del ejercicio libre, consciente y responsable del voto el próximo 26 de septiembre. Votar es un compromiso de todos, un grave deber de conciencia ciudadano y cristiano.

Conclusión.

10. Los venezolanos hemos de tener esperanza y confianza. Si grandes son los obstáculos que se han de vencer, mayores deben ser los esfuerzos por la reconciliación, la paz y la solidaridad, especialmente con los más pobres. Para esto contamos con la fuerza de nuestra libertad y el auxilio del Señor Jesucristo, quien nos invita a que todos seamos uno, como el Padre y Él son uno (cf Jn 17, 21).

11. Confiados en la maternal protección de la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de Coromoto, invitamos a todos los creyentes a orar por los destinos de nuestra patria e impartimos con especial afecto la bendición de Dios Todopoderoso.

Firman los Arzobispos y Obispos de Venezuela.

Caracas, 12 de julio de 2010.

viernes, 12 de marzo de 2010





JUSTICIA Y VERDAD, CAMINOS PARA LA RECONCILIACIÓN Y LA PAZ
XCIII Asamblea Plenaria Ordinaria del Episcopado Venezolano

1. Los Arzobispos y Obispos de Venezuela, reunidos en nuestra XCIII Asamblea Ordinaria, saludamos a todos los venezolanos al comienzo del nuevo año y deseamos que Cristo se haga presente en sus corazones y en los nuestros para que nos dirija al encuentro del Padre y del Espíritu. Reciban nuestra palabra de aliento para seguir viviendo el mensaje central del Evangelio: Amar a Dios y amar al prójimo. En el cumplimiento de nuestro ministerio episcopal, queremos compartir con todos los venezolanos y venezolanas algunas reflexiones sobre la situación actual de nuestro país y sobre cómo responder a sus desafíos.
I. UNA MIRADA A NUESTRA REALIDAD
2. Comprobamos que nuestra patria vive una problemática social, política y económica que evidencia un alejamiento de Dios y un desconocimiento del mensaje de Jesucristo que urge a vivir en solidaridad fraterna. Es preocupante que, además, se pretenda manipular la persona de Jesucristo y su mensaje, tomándolo como un simple personaje revolucionario.
3. Se promueve un profundo antagonismo entre los venezolanos, en el que las posiciones personales y grupales se distanciarían cada vez más. Hemos escuchado declaraciones públicas directas de rechazo al diálogo y a la reconciliación, de fomento del odio y del enfrentamiento. Esta actitud es inaceptable, por cuanto no es cristiana y es ajena al espíritu democrático.
4. Nos preocupan altamente actuaciones y declaraciones de representantes del Gobierno que atentan contra el espíritu democrático y que ponen al descubierto una pretensión totalitaria. Entre ellas, la aprobación de leyes, de manera inconsulta y apresurada, fuera de los criterios constitucionales y al margen de la voluntad popular expresada en el Referéndum de diciembre del 2007, y la desvalorización de la autonomía de los poderes del Estado. Se hace referencia a un “nuevo constitucionalismo” y a la necesidad de desmontar el Estado actual para instaurar un “Estado Comunal”, con la aprobación de la Ley orgánica del Poder Comunal. Incluso se ha llegado a alabar a quienes, con su labor de gobierno regional y municipal, contribuirían a “desbaratar” las Gobernaciones y Alcaldías.
5. Es creciente la convicción de la poca transparencia en el uso de los dineros públicos, que se manifiesta en la crisis bancaria, los escándalos financieros que han salido a la luz pública y los sorprendentes enriquecimientos de personas particulares. La Iglesia, fiel a su misión, recuerda los mandamientos “No Robarás” (Dt 5,19) y “No codiciarás los bienes ajenos” (Dt 5,21). El robo es, en efecto, una inmoralidad, sea de la delincuencia común desatada sea de los llamados “delincuentes de cuello blanco”. Asimismo, nos hacemos eco de la preocupación que ha surgido en nuestra población, por las negativas consecuencias que pudiera traer la reciente devaluación de la moneda decidida por el ejecutivo.
6. La vida se ha considerado siempre como el derecho primero y fundamental del hombre. Observamos con preocupación el incremento del desprecio a ella en nuestra sociedad: aumento de la violencia, de la inseguridad y de la criminalidad, del secuestro y del sicariato, del consumo y tráfico de drogas, y de los asesinatos hasta por motivos banales. Este desprecio a la vida se manifiesta también cuando se hacen llamados a la guerra, ignorando las trágicas consecuencias que ello acarrearía y afectando gravemente la paz en las familias y en la población, especialmente las ubicadas en las fronteras.
7. Un número significativo de venezolanos se abstiene de manifestar abiertamente sus convicciones políticas por el temor a las represalias, a las heridas a su dignidad con insultos y difamaciones, a los atropellos a su propiedad y a los medios de producción privados, a la falta de imparcialidad, a la politización y a la manipulación de la justicia, y a la persecución y el peligro de cárcel por la expresión de su disidencia. La Iglesia, fiel a su tradición, muy claramente expresada desde 1957, con la publicación de la Carta Pastoral de Mons. Rafael Arias Blanco, Arzobispo de Caracas, acompaña a todos los perseguidos y presos políticos, a los exiliados y a los inhabilitados, para velar por su dignidad y la defensa de sus derechos, de lo cual en otros momentos han sido beneficiados muchos venezolanos, incluso algunos de los actuales dirigentes del país.
II. CRITERIOS NECESARIOS
8. “El amor es una fuerza extraordinaria que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz… Defender la verdad, proponerla con humildad y convicción y testimoniarla en la vida son formas exigentes e insustituibles de caridad” (Benedicto XVI, Carta Encíclica Caritas in Veritate, 1). En nuestra situación actual como país que busca la paz y la convivencia armónica, es indispensable la práctica de la verdad desde el amor. La Iglesia promueve el crecimiento integral del hombre como consecuencia de la proclamación del mandamiento del amor (Cfr. Pablo VI, Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi, 29) (Cfr. Concilio Plenario de Venezuela, Contribución de la Iglesia a la Gestación de una Nueva Sociedad, 80).
9. La fe de los cristianos debe tener una manifestación clara, no sólo en el encuentro íntimo y fecundo con Jesucristo, en la convicción de que Él es el Salvador y el Redentor del hombre y del mundo, sino también en el encuentro caritativo y solidario con el hermano y sus necesidades. El mismo Jesucristo nos enseña cómo obrar, cuando lo hace en la curación del paralítico (cfr. Mt 9,2-8) y en la multiplicación de los panes y los peces (cfr. Jn 6,3-14), entre otros ejemplos. Se hace necesario que convirtamos nuestras vidas en fidelidad a Dios y a su mensaje para alcanzar una mejor convivencia social en la que vivamos la verdad de la fraternidad cristiana, basada en la práctica del amor (Cfr. Concilio Plenario de Venezuela, Contribución de la Iglesia a la Gestación de una Nueva Sociedad, 90). Este es uno de los frutos que esperamos de la Misión Continental Evangelizadora, en la que está empeñada actualmente la Iglesia en Venezuela.
10. La construcción de la nueva sociedad no recae sólo sobre quienes detentan alguna autoridad o tienen poder de decisión. La responsabilidad de éstos es mayor. Sin embargo, todos los ciudadanos podemos y debemos colaborar en la construcción de una sociedad más humana y fraterna. Cada uno en su propio ámbito (familia, trabajo, vecinos, diversión…) es constructor de la civilización del amor, en la que se vivirá la justicia, la verdad, el desarrollo y la paz.
11. No se puede pretender que en esta construcción se establezcan como únicos criterios válidos los que pertenecen a un grupo específico, sea éste mayoritario o no. La búsqueda de consensos y de acuerdos excluye totalmente la imposición de un grupo sobre otro. Esto último generaría una situación de tensión que provocaría una violencia que nadie desea.
12. En orden a lograr un acercamiento efectivo y afectivo entre los venezolanos, consideramos fundamental tender a la búsqueda del diálogo fecundo y enriquecedor entre todos. Buscar como expresión de nuestra fe coherente en Cristo, caminos de reconciliación y de unión, nunca en función de ideologías, sino como apertura al otro, fruto del amor de Dios. Perdonar sinceramente, exigir lo justo y comprender, son manifestaciones de nuestro amor a la verdad y al diálogo.
III. PROPUESTAS CONCRETAS
13. Los Obispos consideramos que es esencial promover la vivencia de los principios y valores cristianos que han caracterizado tradicionalmente la vida de la inmensa mayoría de los venezolanos. Para ello, invitamos a fomentar el encuentro con Cristo vivo y resucitado. El que conoce y ama a Jesucristo, abre su corazón a los demás, pues sólo el amor en la verdad es fuente de verdadero desarrollo. Animamos a vivir con mayor imaginación y creatividad el ejercicio de la caridad (cfr. Juan Pablo II, Novo Millennio Ineunte, 50), y la invitación de Jesucristo a hacer nuestras las Bienaventuranzas a través de diversas iniciativas, en particular en la atención a los necesitados, los pobres, los enfermos, los niños y los ancianos. Asimismo, a conocer y vivir las verdades básicas de nuestra fe, que contienen los fundamentos del desarrollo humano, a orar personal y comunitariamente, a meditar con frecuencia la Palabra de Dios y, de manera especial, a participar activamente en la Eucaristía dominical.
14. Insistimos en la necesidad del diálogo como único camino para solucionar los desencuentros. Se debe saber argumentar para convencer y no imponer. Las posibilidades pueden ser muchas, pero las decisiones deben estar fundamentadas en la búsqueda del bien común y en la promoción del hombre y de su desarrollo. El ser humano, su promoción y su dignidad, el respeto a sus derechos y a su trascendencia, debe estar en el centro de todos los esfuerzos. La búsqueda de la paz y del desarrollo integral del hombre deben ser criterios básicos para establecer el diálogo. Invitamos a todos los partidos políticos a superar las tensiones internas, a un diálogo constructivo que apunte a la búsqueda de caminos de solución a los problemas nacionales y a acompañar a la sociedad civil en sus luchas y exigencias.
15. Solicitamos a los responsables del Gobierno nacional acatamiento a las decisiones tomadas por la población en el Referéndum de diciembre de 2007. En él, los habitantes expresaron su rechazo a la propuesta de Reforma Constitucional. La aprobación de leyes que van en contra de lo que la población expresó la consideramos como un irrespeto a la voluntad democrática de los ciudadanos. Invitamos a todos los que ejercen funciones de gobierno, a respetar la estructura democrática del Estado, promoviendo la autonomía de los poderes y el auténtico estado de justicia y de derecho. Sólo así será legítima la acción del Gobierno.
16. Es necesario enfrentar el problema de la corrupción con mayor determinación. Por ello, invitamos al Gobierno al ejercicio de una eficaz contraloría en el uso de los dineros públicos, que se fundamente más en criterios técnicos que políticos, de manera de evitar su pérdida y su mal uso, en detrimento de la riqueza del Estado y de la aplicación de esos fondos para la solución de los graves problemas sociales que nos aquejan. No es suficiente el castigo ejemplar de algunos que han caído en este delito, sino que es necesario impedirlo. Igualmente animamos a todos los ciudadanos a rechazar la codicia, la avaricia, el consumismo y el afán desmedido de placer y, en consecuencia, a respetar los bienes que compartimos, y no pretender aprovecharse abusivamente de ellos. Recordamos que la dignidad humana se fundamenta sobre todo en lo que somos y no en lo que tenemos: somos hijos de Dios y nuestra gran riqueza está, en primer lugar, en vivir como cristianos.
17. Exhortamos a todos a fomentar el amor y el respeto reverente por la vida en todas sus etapas, como manifestación del sincero amor a Dios y a los demás. Toda persona tiene derecho a la buena fama, al respeto a sus bienes y a la protección de su intimidad. Asimismo, solicitamos a las autoridades competentes el diseño de políticas y acciones efectivas que conduzcan a la erradicación de la violencia y de sus causas, a fin de ofrecer a la población una mayor seguridad. Los venezolanos merecemos vivir en un clima de serenidad que sea expresión de la armonía social. Consideramos necesario que se adelanten esfuerzos por eliminar el clima bélico, que ha producido tensión entre Colombia y Venezuela. Manifestamos nuestro total apoyo al empeño de los Presidentes de las Conferencias Episcopales de Ecuador, Colombia y Venezuela para buscar caminos de paz, concordia y reconciliación.
18. Alentamos a nuestros conciudadanos a mantener el espíritu cívico de amor a la patria, que se demuestre en la denuncia de las injusticias, en la exigencia de los derechos y en el cumplimiento de los deberes. Animamos a todos a adelantar con empeño y esperanza acciones constructivas para la búsqueda de una sociedad más justa y fraterna, en la expresión de las propias convicciones políticas, sin temor a posibles represalias, y a tolerar las diversas formas de pensar. Solicitamos a las autoridades actuar con justicia siguiendo el debido proceso, aplicar con mesura y objetividad las penas judiciales, y otorgar medidas de gracia para aquellos prisioneros y perseguidos por sus convicciones políticas, tal como fue solicitado y concedido en el año 1994. Esto representaría una muestra de magnanimidad, buena voluntad y deseos de reconciliación.
19. Es necesario el respeto reverente de la dignidad de la persona humana y la promoción de sus derechos y obligaciones, los cuales no deben ser jamás atropellados, por cuanto la persona está en el centro de todas las consideraciones, y por tanto, por encima de cualquier institución, incluida el Estado. Animamos a las organizaciones de defensa de los derechos humanos a mantener un espíritu vigilante y promotor de los mismos. Invitamos a quienes ejercen el poder a respetar los tratados internacionales suscritos en esta materia y cualquier expresión que sea ejercicio de algún derecho humano. Deploramos los atropellos a los derechos humanos que se han producido en la prisión de la Jueza María Lourdes Afiuni, en el traslado forzoso del productor Franklin Brito, y en otros casos conocidos de la opinión pública.
20. Estamos nuevamente en un año electoral. Animamos a todos los venezolanos a acudir masivamente a elegir a los diputados que conformarán la nueva Asamblea Nacional, y a votar con libertad y conciencia. El Consejo Nacional Electoral debe estimular al voto y conservar su completa imparcialidad. En esto se basa la esencia democrática del árbitro electoral. Lo contrario sería una grave herida al ejercicio del voto como expresión cívica y a la confianza que la población deposita en él. La promoción de la abstención, podría implicar la poca preocupación por los problemas cotidianos y la falta de afecto al país, sería invitar a declararse indiferentes ante la posibilidad de expresarse que ofrece el voto y, a quienes la asuman irresponsablemente, les acarrearía una complicidad pasiva ante los problemas que nos aquejan.
21. Consideramos urgente una política de respeto al medio ambiente, que vaya en la línea del Mensaje de la Jornada Mundial de oración por la Paz, del 1 de enero de 2010, de Su Santidad Benedicto XVI: “Si quieres promover la Paz, protege la creación”. De esta manera, como ha sido tradicional en la Iglesia, se estaría asumiendo la responsabilidad del problema ecológico como algo que atañe a todos, y que nos afecta a todos. Existe un desarrollo que destruye la naturaleza. En Venezuela, ante la grave crisis energética que se está presentando, el llamado a ahorrar electricidad y otros sistemas de energía, debe ser tomado con espíritu de solidaridad pues todos los venezolanos tenemos que ser responsables en el uso común de estos bienes. Comprendemos que ciertas medidas que se han tomado son necesarias para asegurar el suministro de algunos servicios básicos, sin embargo, consideramos muy importante superar la falta de planificación y la improvisación que se han evidenciado en los últimos años para buscar soluciones estables, en orden a asegurar estos servicios a la población, tales como la producción nacional de alimentos y el suministro de electricidad y de agua.
IV. CONCLUSIÓN
22. Al hacer público este mensaje nos mueve la búsqueda del bien de Venezuela y de todos sus habitantes, y asumimos nuestro compromiso pastoral de caminar con todos, colaborando con nuestro mejor empeño, para alcanzar esta meta. Queremos mantener en el centro de todas nuestras atenciones a Jesucristo. Y poner a cada venezolano y a cada familia del país en la presencia del Señor. Colocamos todos estos propósitos en las manos de nuestra Madre María de Coromoto, que nos ha acompañado en toda la historia patria. Ella, como Madre amorosa, sabrá asumir estas inquietudes y presentarlas a su Hijo Jesús.

Con nuestra bendición,

Los Arzobispos y Obispos de Venezuela

Caracas, 12 de enero de 2010

domingo, 12 de julio de 2009

Asamblea XCII de Obispos de Venezuela...




XCII ASAMBLEA PLENARIA ORDINARIA
CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA

Caracas, 10 de julio de 2009

En vísperas de culminar la nonagésima segunda Asamblea Plenaria Ordinaria que se está llevando a cabo desde el pasado martes 07 y se prevé finalice este domingo 12 de julio de 2009, los obispos venezolanos ofrecieron en rueda de prensa la Exhortación “Vivan en la verdad y el amor de Cristo”, así como también leyeron tres documentos en los que hicieron referencia al Proyecto de la Ley sobre Igualdad de Género, Proyecto de Ley de Educación y Proyecto de Ley de Medios de Comunicación Social y nuevas disposiciones de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL).

De dicha exhortación hay que destacar el recuento acerca de la visita “Ad Límina Apostolorum”, uno de los momentos más significativos, pues fue el encuentro con el Santo Padre y el Presidente de la Conferencia Episcopal quien dirigió un saludo al Papa, presentándole la situación en la que la Iglesia en Venezuela desarrolla su tarea pastoral y los retos que debe enfrentar.

“El Santo Padre nos animó a cultivar una más estrecha comunión afectiva y efectiva entre nosotros, a prestar una atención especial a los sacerdotes, a tener un particular interés por los seminaristas, y a iluminar y promover la participación de los laicos, llamados a ordenar las realidades temporales de modo que respondan al designio amoroso de Dios”, señaló Monseñor Ulises Gutiérrez, Obispo de Carora, así como también indicó que el Papa les dijo “contáis con mi apoyo, solicitud y cercanía espiritual. Y os pido que llevéis mi saludo afectuoso a todos los miembros de vuestras iglesias particulares”.

Explicaron que al terminar la visita Ad Límina, tuvieron la oportunidad de participar en la apertura del Año Sacerdotal, cuyos límites fijó el Santo Padre entre el 19 de junio de 2009 y el 19 de junio de 2010, que “nace bajo el signo de la continuidad del Año Paulino y de la necesaria profundización en la propia identidad sacerdotal y en la misión como urgencia de nuestro tiempo”.

Venezuela hoy

Asimismo, los obispos manifestaron que “durante la Asamblea hemos orado, compartido y reflexionado mucho, conscientes de que la realidad de América Latina y de Venezuela es muy grave”. Esto, pues “después del referendo del 15 Febrero de 2009 se ha acelerado la imposición arbitraria y unilateral del proyecto de socialismo del siglo XXI, lo cual irrespeta la voluntad popular, lo señalado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y la participación real y libre de los ciudadanos. El desconocimiento de las autoridades electas el año pasado, cercenándoles sus atribuciones con cambios legales que violan el texto constitucional, contraría la igualdad que debe reinar entre todos los electos, quienes tienen los mismos derechos y obligaciones“.

Es por esto que hicieron un llamado de alerta ante la discusión de leyes que “afectan ampliamente el ejercicio responsable de la libertad de los ciudadanos, de sus familias, del recto desempeño social; en particular, la de educación, la de equidad e igualdad de género, la de la propiedad social y la que se refiere a la libertad de expresión e información”.

En el ámbito internacional los obispos también expusieron su posición indicando que “nos duele la crisis político social del hermano país de Honduras, pedimos al Señor que el pueblo hondureño encuentre la reconciliación a través del diálogo, la sanación de sus heridas y el camino del proceso democrático, respetando la soberanía de ese país”.
Lcda. Nahomy Velasquez...

sábado, 30 de mayo de 2009

VISITA AD LIMINA DE LOS OBISPOS VENEZOLANOS...


NOTA DE PRENSA
DEL SECRETARIADO PERMANENTE DE LA
CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA






Los prelados venerarán los sepulcros de los apóstoles Pedro y Pablo

Obispos venezolanos viajarán a Roma por visita ad Limina

*** El Código de Derecho Canónico establece que cada cinco años todos los obispos están obligados a presentarse personalmente ante el Romano Pontífice, para informar sobre la situación de su diócesis.


Entre el 1 y el 18 de junio del corriente año, los Obispos de Venezuela se encontrarán en Roma para realizar su “Visita ad Limina Apostolorum” y serán recibidos por el papa Benedicto XVI, en el Vaticano. Esta es una antigua práctica eclesial por la cual los Obispos del mundo entero acuden periódicamente a la Sede del Sucesor de San Pedro, para orar ante las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo, y consolidar la comunión eclesial con el Romano Pontífice. La última Visita ad Limina de los Obispos de Venezuela tuvo lugar en el año 2002.



Cabe destacar, que los obispos tendrán la alegría de ser recibidos personal y colectivamente por el Papa Benedicto XVI, y finalmente los orientará para la nueva evangelización en Venezuela.

Asimismo, Monseñor Jesús González de Zárate, Obispo Auxiliar de Caracas y Secretario General de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) comentó que durante su permanencia en Roma, los Obispos celebrarán la Eucaristía en las cuatro Basílicas Mayores (San Pedro, San Pablo Extramuros, San Juan de Letrán, y Santa María la Mayor); y visitarán los diversos organismos de la Santa Sede donde tendrán la oportunidad de dialogar sobre diversos aspectos de la vida de la Iglesia universal y de la Iglesia en Venezuela, teniendo en cuenta los informes que cada Obispo ha enviado previamente a la Santa Sede.

Encuentro eclesiástico

En el mismo sentido, indicó que tendrán la oportunidad de encontrarse con otras instituciones y comunidades eclesiales, y con los sacerdotes, religiosos y religiosas y fieles laicos de Venezuela que realizan estudios o viven en la Ciudad Eterna. Igualmente, está prevista una visita a la Cartuja de La Farneta, en la ciudad de Lucca, monasterio en el cual vivieron dos grandes venezolanos, el Dr. José Gregorio Hernández y Mons. Salvador Montes de Oca.
Finalmente, Monseñor Jesús González de Zárate dijo que durante estos días los Obispos tendrán muy presente en sus oraciones y encuentros las necesidades de Venezuela.

viernes, 13 de febrero de 2009




DECLARACIÓN DE LA PRESIDENCIA
DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA
ANTE LAS ELECCIONES DEL 15 DE FEBRERO 2009


Este domingo 15 de febrero todos los venezolanos hemos sido convocados a un nuevo evento electoral. Como pastores de la Iglesia, exhortamos a todos los cristianos y a los hombres y mujeres de buena voluntad a tomar muy en serio este referendo y a asumir con responsabilidad las tareas que le han sido asignadas.

Venzamos la apatía o la indiferencia y salgamos todos a votar. Votemos sin miedo. Votemos con conciencia de país. Cada voto es fundamental para construir la democracia en Venezuela.

Exhortamos a las autoridades electorales a facilitarles a todos los electores el cumplimiento de este deber así como el ejercicio de su derecho a expresar su voluntad soberana sin tropiezos, cortapisas ni manipulaciones.

Hacemos un llamado a los integrantes del Plan República y a los miembros y testigos de las mesas de votación para que favorezcan un sano ambiente de convivencia y de trabajo, faciliten el sufragio, fomenten el respeto mutuo y promuevan la colaboración entre todos. Cada centro electoral, cada mesa debe ser una escuela de transparencia democrática.

Estemos todos dispuestos a aceptar democrática y gallardamente los resultados oficiales. Evitemos violencias y desórdenes que pongan en peligro la paz y la convivencia ciudadana. Si hay reclamos y protestas que presentar háganse por los cauces institucionales.

La Jornada comicial coincide con el día domingo. Los templos parroquiales, las iglesias, los centros de culto estarán abiertos. No dejemos de acudir en familia para orar al Señor por Venezuela. Oremos también juntos en nuestras casas.

Que el Espíritu Santo ilumine tanto a los gobernantes como a los gobernados y nos conceda a todos, después de estas elecciones, la sabiduría e inteligencia espiritual que necesitamos para convivir pacíficamente en la tolerancia y el respeto mutuo.

Que Dios los bendiga y la Virgen de Coromoto mantenga unida la familia venezolana.

Maracaibo, 13 de febrero de 2009

+ Ubaldo R. Santana Sequera + Mons. Baltazar Porras Cardozo
Arzobispo de Maracaibo Arzobispo de Mérida
Presidente de la CEV 1er vicepresidente de la CEV

+ Mons. Roberto Lückert León + Mons. Jesús González de Zárate
Arzobispo de Coro Obispo Auxiliar de Caracas
2º Vicepresidente de la CEV Secretario General de la CEV

martes, 27 de enero de 2009

Nuevamente se hacen presente Frente a la CEV.



Sustrato del Discurso [13 de enero de 2009].


LA PAZ SOCIAL AMENAZADA



9.- La convivencia entre nosotros se ha deteriorado gravemente. La intolerancia, la exclusión, la descalificación y el insulto se han convertido en patrones de conducta cotidiana. Rechazamos el irrespeto de la dignidad y los derechos de las personas, entre ellas los Obispos de Venezuela, cuando emiten opiniones distintas a la posición oficial, también cuando por este mismo motivo se excluyen a hermanos venezolanos del ejercicio de cargos en la administración pública y de la recepción de muchos servicios sociales.

10.- En Noviembre pasado, el pueblo respondió cívicamente, mostrando su deseo de pluralismo, con una alta participación en los comicios regionales. Lamentablemente, en algunos casos, ha habido un desconocimiento de hecho de los resultados electorales, produciéndose actos bochornosos en las tomas de posesión de algunos gobernadores y alcaldes. Los bienes patrimoniales de las instituciones no pueden ser objeto de destrucción vandálica y de acciones fanáticas, mientras los poderes públicos, garantes del bien común, se muestran indiferentes ante esta situación.

11.- La enmienda a la Constitución, propuesta por la Asamblea Nacional a petición del Presidente de la República, para la reelección indefinida o postulación continua, en un primer momento para sí mismo y luego, extendida a las autoridades públicas elegibles por votación popular, presenta un aspecto ético donde como pastores tenemos una palabra que decir.

jueves, 8 de enero de 2009

Apertura de la 91 Asamblea Episcopal Venezolana.

DISCURSO DE APERTURA
DE LA XCI ASAMBLEA ORDINARIA DE LA CEV
PRONUNCIADO POR MONS. UBALDO SANTANA SEQUERA
ARZOBISPO DE MARACAIBO Y PRESIDENTE DE
LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA










Su Eminencia, Sr. Cardenal Jorge Urosa Savino
Excmo., Mons. Giacinto Berloco, Nuncio Apostólico de Su Santidad Benedicto XVI en Venezuela,
Hermanos arzobispos, obispos, administradores diocesanos y obispo electo
P. Jesús Orbegozo y demás miembros de la Junta Directiva de CONVER
Ing. Mario González y demás miembros de la Junta Directiva del CNL
Sor Nubia Marín y demás miembros de la Junta directiva de AVEC
Directores y Directoras de los Departamentos del SPEV
Invitados especiales
Representantes de los Medios de Comunicación Social


I. SALUTACIONES

1.-Al iniciar la nonagésima primera Asamblea Ordinaria de nuestra Conferencia Episcopal, les transmito a todos los presentes un saludo impregnado de la gracia de la Navidad y de la esperanza que trae un nuevo año de paz, sobretodo para el nuevo conflicto que ha estallado en el Medio Oriente. Auguramos una pronta resolución pacífica y estable. Agradecemos la presencia de las juntas directivas de CONVER, CNL y AVEC y de los demás invitados especiales. Estamos seguros que sus aportes contribuirán al mejor desenvolvimiento de nuestros trabajos.

2.- Reciba, Señor Nuncio, un saludo especial de todo nuestro cuerpo episcopal. A través de su persona le manifestamos al Santo Padre Benedicto XVI nuestra plena adhesión tanto a su misión como a su magisterio, así como nuestra gran alegría por el próximo y primer encuentro que nuestro episcopado tendrá, Dios mediante, con él en la próxima “visita ad limina,” la primera también de este milenio. En este contexto en el que nos formulamos votos y deseos, le manifestamos a su Excelencia, nuestra plena solidaridad colegial así como nuestra cercanía espiritual en las gestiones que realiza para encontrar una salida justa y humanitaria al caso del Sr. Nixon Moreno.

3.-Ateniéndome a los Estatutos, presentaré a continuación un panorama de la Iglesia y del país y la agenda de trabajo de esta asamblea ordinaria.



1. PANORAMA ECLESIAL

1.1- ACONTECIMIENTOS ECLESIALES

Una mirada retrospectiva sobre el año que acaba de concluir, nos lleva a dar gracias al Dios de Nuestro Señor Jesucristo por los abundantes y variados signos de su presencia en la Iglesia universal, en nuestro continente, en nuestra conferencia episcopal y en nuestras iglesias particulares. Acogimos llenos de esperanza las dos importantes iniciativas propuestas por el Santo Padre Benedicto XVI: la inauguración del Año Paulino y la XII Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios en el ser y la misión de la Iglesia. También es importante reseñar la recepción de la Instrucción “Dignidad de la persona” de la Congregación de la Doctrina de la Fe sobre algunas cuestiones de bioética, del pasado 8 de septiembre.

En nuestro continente el acontecimiento de mayor relieve fue sin duda el lanzamiento de la Misión Continental, acto que tuvo lugar en Quito el pasado 17 de agosto en la clausura del Tercer Congreso Americano Misionero. La celebración revistió particular trascendencia para Venezuela, entre otros motivos, porque allí se anunció la elección de Maracaibo como sede en el 2012 del Cuarto Congreso Americano Misionero.

En el ámbito nacional, la celebración de mayor impacto fue sin duda alguna la espléndida beatificación de la Madre Candelaria de San José, en el marco de una multitudinaria eucaristía presidida por el Cardenal Saraiva Martins, prefecto de la Congregación de la Causa de los Santos. Es la primera celebración de este tipo que se realiza en el país y la considero, en muchos aspectos, la mejor concreción de la renovación litúrgica que el Concilio Plenario desea ver presente en nuestras celebraciones dominicales y festivas. Por ser la beata de origen llanero, la diócesis de Valle de la Pascua también organizó con gran éxito una Eucaristía de acción de gracia en Altagracia de Orituco, su pueblo natal.

Otros acontecimientos referidos al Episcopado patrio dignos de reseñar, fueron la ordenación episcopal de Mons. Jesús González de Zarate como obispo auxiliar de Caracas, la designación de Mons. Rafael Conde como V Obispo de Maracay, el nombramiento de Mons. Antonio López como nuevo arzobispo de Barquisimeto, la elección de Mons. Manuel Díaz Sánchez como nuevo arzobispo de Calabozo y la elección de Mons. Jorge Aníbal Quintero, sacerdote del presbiterio de San Cristóbal, para ocupar la sede de la diócesis de Margarita. Bienvenido Mons. Quintero a nuestro colegio episcopal y a este organismo nacional.

En el 2008 varios hermanos obispos celebraron fiestas de gran significación personal y eclesial. Mons. Antonio José Ramírez Salavarría, obispo emérito de Maturín y decano de nuestro episcopado, celebró 50 años de vida episcopal. Mons. Ovidio Pérez Morales, arzobispo-obispo emérito de Los Teques, celebró sus bodas de oro sacerdotales. Mons. Baltazar Porras Cardoso, Arzobispo de Mérida y Mons. Cesar Ortega Herrera obispo de Barcelona, festejaron, por su parte, 25 años de servicio episcopal.

En el transcurso del año falleció Mons. Miguel Delgado Ávila, obispo emérito de Barcelona y ex-Secretario General de la CEV. Fue un obispo ejemplar, de gran corazón, de luminosa inteligencia y marcado espíritu fraterno. Que Dios Padre lo colme de gozo y de gloria en su presencia. También encomendamos al Señor el alma del sacerdote Daniel Orellana, quien fue encontrado muerto hace exactamente un año. Manifestamos a su familia nuestra cercanía espiritual.

1.2- INTENSA ACTIVIDAD DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL

En el año que acaba de concluir nuestra Conferencia episcopal desarrolló una intensa actividad. Sostuvimos dos asambleas ordinarias y dos extraordinarias. Se produjeron 12 documentos de distinta índole: exhortaciones, declaraciones, mensajes, comunicados. Entre ellos huelga destacar los siguientes: en enero la exhortación “Caminos de reconciliación y esperanza”. En abril un mensaje sobre el Año paulino: “San Pablo servidor de JC y predicador del evangelio” y una Declaración sobre “La actualidad educativa del país”. En julio la Exhortación “Unidos en la justicia y la rectitud”; el Documento “Renovemos la mente y el corazón” sobre espiritualidad y un mensaje con motivo de los 40 años de la Conferencia General de Medellín. Finalmente en octubre la Exhortación “Por la vida y la Democracia”.

La presidencia de la Conferencia, por su parte, sostuvo 15 reuniones de trabajo, realizó una visita oficial a la Santa Sede, emitió 6 comunicados para orientar en el discernimiento cristiano de acontecimientos relevantes de la vida del país. Las reuniones periódicas sostenidas con las directivas de la Confederación Venezolana de Religiosos y Religiosas (CONVER) y del Consejo Nacional de Laicos (CNL), así como las múltiples asesorías y consultorías que recibimos de personalidades calificadas en distintas materias ampliaron nuestros horizontes y nos ayudaron a darle mayor fundamento a nuestros trabajos. A todos les expresamos nuestra gratitud por su disponibilidad y espíritu de cooperación.

La CEV es una institución pequeña y joven, acaba de cumplir apenas 40 años, que poco a poco va creciendo y fortaleciéndose (Cf. Lc 2,40). En el seno de nuestro organismo nos regimos por la consigna agustiniana: en lo verdadero unidad, en lo opinable libertad, en todo caridad. Hemos procurado ser un organismo colegial cohesionado, activo y presente en la hora histórica de nuestra Iglesia, del mundo y de nuestro país.

En nuestras actuaciones y en nuestros pronunciamientos nos hemos propuesto mantenernos fieles a nuestra misión evangelizadora., concientes de que no somos actores políticos sino pastores de todo el pueblo de Dios. Con el Santo Padre estamos convencidos de que “si la Iglesia comenzara a transformarse directamente en sujeto político, no haría más por los pobres y por la justicia, sino que haría menos, porque perdería su independencia y su autoridad moral, identificándose con una única vía política y con posiciones parciales opinables. La Iglesia es abogada de la justicia y de los pobres, precisamente al no identificarse con los políticos ni con los intereses de partido”[1]

Las 26 exhortaciones pastorales que han salido de nuestras Asambleas ordinarias y extraordinarias en esta última década son suficientemente reveladoras del propósito fundamental que ha orientado el servicio pastoral de la Conferencia Episcopal[2].
Hemos anunciado a Jesucristo como camino, verdad y vida.
Hemos invitado a los venezolanos a encontrarse con él para tener vida en abundancia.
Hemos tratado de ser voz de los que no tienen voz y de proclamar los derechos fundamentales de los desposeídos.
Hemos promovido la democracia al defender el derecho a la vida, al luchar por la erradicación de la pobreza y al trabajar por una sociedad más justa.
Hemos declarado la necesidad de recuperar la confianza en el voto universal y secreto como herramienta primordial de participación soberana de los ciudadanos.
Hemos promovido desde nuestra propia sede en Montalbán, Caracas, el diálogo, la inclusión, la pluralidad, el respeto a la disidencia y la justicia social desde los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.
Hemos abogado por la reconciliación, el perdón, la convivencia como rutas indispensables para construir la paz en la justicia y la libertad.

Cuando hemos hecho denuncias sobre situaciones alarmantes[3], lo hemos hecho como pastores de un pueblo que desean contribuir, desde su misión religiosa y desde un enfoque ético-moral, en la corrección de los abusos y desvíos para mejorar la calidad de nuestra vida democrática.

¿Hemos logrado nuestro cometido? ¿Es así como efectivamente se nos ha percibido? No nos toca a nosotros responder esa pregunta. Hay que reconocer que mantener esta postura no ha sido fácil. El clima de crispante polarización, de radicalidad política y de confrontación permanente hizo muy ardua nuestra tarea. Nos hemos esforzado por encontrar siempre el lenguaje adecuado para dirigirnos a todos los católicos independientemente de sus posiciones políticas y desmarcarnos de los bandos en pugna. Nos tocó caminar a menudo entre dos posiciones: los que deseaban que bendijéramos sin más la política oficial y los que aspiraban transformarnos en sus portavoces y correas de transmisión.

1.3 - UNA IGLESIA EN CAMINO DE CONCILIO Y EN ESTADO DE MISION

La Iglesia en Venezuela se encuentra en proceso de renovación y en estado de misión. Con el Concilio Plenario de Venezuela nuestras Iglesias particulares se han dado un macro proyecto de evangelización para el inicio del Tercer Milenio. Nuestra gran tarea no es otra que la de asumir y aplicar las líneas pastorales contenidas en los 16 documentos que aprobamos en las 6 sesiones conciliares (2000-2005).

El mejor contexto para asumirlos son los planes de renovación pastoral de cada una de nuestras iglesias. Si somos fieles a los documentos aprobados y asumimos sus orientaciones en nuestros proyectos propios, el conjunto de nuestras iglesias locales caminarán en una comunión mucho más estrecha. Para facilitar la puesta en marcha del Concilio, la Conferencia aprobó la creación de una Comisión de Aplicación, presidida por Mons. Ovidio Pérez Morales. A esta Comisión se le debe, entre otras iniciativas, la publicación de comentarios y estudios de los diversos documentos conciliares.[4]

Las conclusiones de Aparecida coinciden ampliamente con las del Concilio. Tanto su tema central: “Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en él tengan vida”, como sus líneas pastorales, confirman y ratifican el acertado programa evangelizador del Concilio[5]. Por tal motivo en la Conferencia Episcopal consideramos que lo mejor era integrar las Líneas Pastorales de Aparecida dentro de las Orientaciones del Concilio Plenario.

El Año Paulino nos ofrece una estupenda oportunidad para asumir, desde el talante misionero del Apóstol de los gentiles, las conclusiones misioneras del Concilio Plenario, particularmente las líneas de acción relativas a la Pastoral bíblica. [6],[7]

1.4 - LA MISION CONTINENTAL

La Misión Continental fue un proyecto que se vino gestando desde la fase preparatoria de Aparecida, fue acogido con interés por el Santo Padre y finalmente aprobado los Obispos del Continente en Aparecida. La Conferencia ha propuesto líneas generales para su puesta en marcha pero es a cada iglesia particular a quien le corresponde implementarla integrándola, si es necesario, en su plan pastoral propio. El contenido fundamental de esta Misión es llevar la vida plena de Jesucristo a todos los bautizados, allí donde se encuentran, e integrarlos más activamente en la vida y misión de la Iglesia.

El Pregón de la Misión, presentado por la Comisión Episcopal de Misiones, subraya la urgencia de “una proclamación profética y decidida de la Buena Noticia de la salvación que genere conversión y vida coherente con el Evangelio, que renueve la vocación misionera de cada bautizado y aliente su compromiso para transformar la realidad”.[8] Los retos que justifican esta misión ya fueron señalados en el documento sobre la proclamación profética del Evangelio en Venezuela:
Las formas tradicionales de acción pastoral no llegan a los más alejados y la indiferencia religiosa va ganando terreno.
En general no es significativo el impulso misionero de las comunidades parroquiales y de las organizaciones de la Iglesia.
La pastoral está muy centrada en el templo. Se carece de planes orgánicos de pastoral para llevar la buena noticia a los que están lejos.
Persisten modelos de pastoral rural inadecuados para las realidades urbanas donde impera el anonimato y la despersonalización.
La poca utilización que Iglesia hace de los MCS para evangelizar
Hay poca preocupación por el anuncio del Kerigma a los cristianos que se han alejado de la religión católica.[9]
Escasa dimensión misionera de la formación en los seminarios, casas de formación y en las organizaciones diocesanas y grupos apostólicos.
No son pocos los católicos que han sido conquistados por los nuevos grupos religiosos por falta de una sólida formación cristiana, del débil sentido de pertenencia a la Iglesia, del escaso compromiso de no pocos laicos en el cumplimiento de sus deberes religiosos.[10]

2. - PANORAMA DEL PAIS

2.1 - EL PUEBLO QUE NOS HA TOCADO PASTOREAR

“Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces…pero no hemos aprendido el arte de vivir juntos como hermanos” (Martín Luther King)


Venezuela forma parte de un mundo sometido a profundas mutaciones. Son cambios de época de alcance global que, con diferencias y matices, afectan la vida de los pueblos. (Cf DA 33-34). Las naciones del mundo se descubren más interdependientes y entre sus habitantes crece la conciencia de que más allá de los límites nacionales y de las identidades histórico-culturales, comparten una casa común que tienen que aprender a respetar, a preservar y en la que necesitan aprender a convivir[11].

Por eso nuestra Nación no queda fuera del impacto de la globalización: de la crisis financiera de los países industrializados, de los efectos del calentamiento global, de la variación de los precios del petróleo, de la búsqueda de alternativas energéticas, de los avances científicos y tecnológicos, -particularmente los que afectan las fuentes de la vida y su transmisión-, de la creación de nuevas redes de comunicación planetaria y de la conformación de nuevos bloques de integración regional.[12]

Como pastores de la Iglesia nos acercamos a estas realidades globales para evaluar su impacto en la vida de nuestro pueblo y para descubrir los signos de los tiempos, por medio de los cuales Dios nos llama a contribuir con su hijo Jesús en la edificación de su Reino. Como ministros y servidores de la Iglesia, queremos ayudar a los miembros del pueblo de Dios a asumir con responsabilidad y conciencia los retos del siglo XXI, a producir frutos de conversión y cumplir con mayor fidelidad y alegría sus respectivas vocaciones.

Es innegable que en estos años se han producido transformaciones importantes en el pueblo venezolano. Hay una mayor conciencia en los sectores populares, campesinos y en las naciones indígenas sobre sus necesidades, sus derechos fundamentales y las formas de organización más adecuadas para formular demandas y presentar proyectos.

Las amplias posibilidades de participación contempladas en la Constitución del 99, particularmente a través de los comicios electorales, ha permitido al pueblo tener más ingerencia en la toma de decisiones importantes para el rumbo del país y fortalecer su vocación democrática. Los sectores populares han tenido un acceso más directo a los beneficios de la renta petrolera a través de políticas sociales distributivas. Estas “Misiones” han favorecido, de alguna manera, la inclusión social y la elevación del poder de consumo mientras hemos tenido abundancia pero no han profesionalizado ni preparado el país para enfrentar la escasez.

2.2 - SITUACIONES ACUCIANTES

Sin lugar a dudas la inseguridad se ha transformado en el problema que más agobia a los venezolanos. Las pandillas de antisociales, los delincuentes armados y organizados se han adueñado de los espacios públicos, segando vidas, enlutando hogares, sembrando el terror y el miedo en los pobladores urbanos y rurales. La democracia no existe si no se garantiza el derecho sagrado a la vida, el derecho a la propiedad y el derecho a transitar libremente por el territorio, sin verse sometido al toque de queda impuesto por el hampa. La indefensión y la frustración colectiva han llevado en algunos casos a los acosados pobladores a hacer justicia por su propia cuenta.

Venezuela ha pasado a ser uno de los países más inseguros y violentos del mundo. En las zonas fronterizas los grupos irregulares, los narcotraficantes, los secuestradores, los sicarios, las bandas armadas se mueven y actúan con toda libertad sin que nadie ponga coto a sus desmanes. La violencia está acabando con la vida y con la paz de la población venezolana y no se percibe que las autoridades nacionales y regionales, las instituciones educativas y sociales, los organismos de inteligencia y de seguridad le estén dando a este grave problema la urgente atención que amerita.

Según informes de organismos de Derechos Humanos la violencia cercena cuatro derechos fundamentales de los venezolanos: el derecho a la vida, el derecho a la integridad personal, el derecho a la libertad de movimiento y de expresión y el derecho de acceso a la justicia. Hace un año, por ejemplo, fue asesinado al P. Daniel Orellana y aún no se ha incoado el juicio y los familiares han encontrado miles de obstáculos en sus gestiones para exigir justicia. El pueblo venezolano ha demostrado de manera persistente en estos últimos años su deseo de vivir pacíficamente dentro de un Estado Social de Derecho y Justicia. Debemos exigirles a nuestros gobernantes que ejerzan sus funciones y garanticen a los venezolanos el derecho primordial a la vida.

Preocupa también la excesiva dedicación de los gobernantes y líderes políticos, en general, a asegurar mayores cuotas de poder, descuidando la primera de sus funciones que es la de gobernar y resolver los graves problemas concretos que agobian la vida de los venezolanos como son entre otros: la violencia callejera, el desabastecimiento alimenticio, el descalabro de los hospitales, la mala calidad de la educación, la carencia de viviendas. Dejar de lado las necesidades fundamentales de la población para concentrarse en la búsqueda del poder político destruye el pueblo y siembra la anarquía social.

Las personas humanas son más importantes que las estructuras políticas. No se puede construir una democracia plural, inclusiva y respetuosa con insultos, descalificaciones, la siembra del odio y el cultivo de la violencia. Todos los venezolanos merecen respeto. Las autoridades tienen la obligación de crear las condiciones para que los habitantes de esta patria puedan vivir en paz, sin temor a ser descalificados por su forma de pensar.

Por tal motivo, la presidencia de esta Conferencia reprueba los insultos proferidos por el Primer Magistrado contra el Sr. Cardenal Jorge Urosa y otros miembros de la Iglesia. La Constitución nacional les garantiza a todos los ciudadanos y ciudadanas de este país el derecho de emitir libre y respetuosamente sus opiniones sin verse sometidos al escarnio público. Señor Cardenal, desde esta tribuna, en nombre de todos mis hermanos obispos, le manifiesto mi plena solidaridad y apoyo tanto a su persona como a la misión que con tanta dignidad lleva adelante en estos difíciles momentos.

Otro cáncer que pone en jaque la calidad y la salud de la vida democrática es la corrupción. No es un mal ni de hoy ni tampoco solo de Venezuela. Lo arrastramos desde hace décadas. Es un fenómeno conectado con la globalización económica. En nuestra patria ha alcanzado proporciones alarmantes debido, entre otros factores, a los ingentes ingresos producidos por el petróleo, el bajo nivel de consciencia ética de los dirigentes y empresarios, la falta de controles institucionales eficaces y la poca educación de la población para ejercer la contraloría social. Está presente en todas las esferas sociales. No conoce límites políticos ni geográficos. Está vinculada con el tráfico de estupefacientes, el reciclaje de dinero sucio, el comercio ilegal de armas, la compra de votos, el uso discrecional de los fondos del Estado y con diversas formas de criminalidad y de chantaje político. Aquellos que se apropian de los bienes de todos los venezolanos se enriquecen a costa de la pobreza de sus hermanos.

Se trata de un fenómeno que la Iglesia considera como un hecho muy grave.[13] Combatirla exige la voluntad política del gobierno, la convocatoria de todas las voluntades, un mayor compromiso del Poder Moral, el fortalecimiento ético de las instituciones públicas y privadas. Los pastores de la Iglesia, como formadores natos de la consciencia moral de los cristianos, que son mayoría en este país, tenemos el deber de revisar a fondo nuestros programas religiosos y educativos, actualizarlos y emprender una catequesis mucho más incisiva.

Todos los cristianos debemos empeñarnos a fondo en la creación de un clima nacional de convivencia y de solidaridad. La convivencia es posible entre nosotros. Los pedagogos señalan cuatro factores fundamentales para que el ser humano sea capaz de relacionarse bien y de convivir: aprender a pensar relacionalmente, crecer en la asertividad social,[14] desarrollar la inteligencia emocional y educar en valores morales. Para ser eficaz el programa educativo ha de incluir los cuatro elementos juntos. “Si uno de esos pilares falla, todo cae.”[15]

No permitamos que nos dominen las pasiones destructoras. Promovamos la resolución pacífica de los conflictos. Emprendamos programas de rehabilitación e inclusión social de los delincuentes y antisociales. Coloquemos la persona humana y sus derechos en el centro de todas nuestras instituciones, por encima del Estado y por encima de los grandes poderes económicos globalizados. Los derechos humanos son anteriores y superiores a cualquier institución social o ciudadana y no hay argumento político alguno que valga para someter al ser humano y transformarlo en un mero engranaje político o productivo, o en un esclavo del Estado y de sus líderes. Exijamos a nuestros gobernantes respeto para todos y el abandono definitivo en el debate político del recurso a la lucha de clases y a la violencia verbal. [16]

3. - AGENDA DE LA XCI ASAMBLEA ORDINARIA

Además de los tiempos celebrativos y de retiro, propicios para la oración y el discernimiento, esta Asamblea gira en torno a tres asuntos importantes: El primero, la elección de las nuevas autoridades de la CEV para el trienio 2009-2012. Se trata de elegir los cuatro miembros de la presidencia de la CEV, y de conformar las Comisiones Episcopales. El segundo la implementación de la Misión Continental, tema que ya abordamos más arriba. Finalmente la preparación de la “Visita ad Limina” a Roma del Episcopado venezolano. La Visita consta de tres momentos importantes: la peregrinación a las tumbas de los Apóstoles S. Pedro y S. Pablo, el encuentro Oficial del Episcopado y de cada Obispo con el Santo Padre y la presentación al Sumo Pontífice de un Informe llamado quinquenal sobre la situación de cada una de las Iglesias particulares de Venezuela.

Además de estos tres temas mayores, de los asuntos protocolares y de la presentación de Informes por parte de las Comisiones Episcopales, la agenda contempla otros puntos de interés como son: la publicación de una Exhortación Pastoral, la preparación del Congreso Eucarístico Nacional, del Cuarto Congreso Misionero Americano y del III congreso Latinoamericano de Jóvenes. Se proseguirá en el estudio de los Bicentenarios de la Independencia en América Latina, del Diezmo Misionero y de los Itinerarios Catequísticos. Nuestra Asamblea concluirá con una peregrinación del Episcopado a Barquisimeto para el lanzamiento nacional de la Misión Continental, acto que tendrá lugar en la misa de la Divina Pastora.

Al término de nuestra gestión trienal, quiero agradecer en nombre de mis hermanos de la Presidencia, la confianza que depositaron en nosotros y el apoyo solidario que nos brindaron en todo momento. Esperamos haber contribuido en el crecimiento en comunión de nuestras Iglesias particulares, en la consolidación de nuestra Conferencia Episcopal y en el bien de nuestra Patria. En el camino aprendimos a conocernos mejor, a respetarnos, a trabajar juntos y a aceptarnos con nuestras virtudes y defectos. Sabemos que todo no lo hemos hecho bien y pedimos perdón por las fallas cometidas.

En nombre de mis hermanos de la Presidencia y de todas las Comisiones Episcopales agradezco la fructífera labor cumplida por cada uno de los Departamentos del SPEV, por el personal secretarial y por la Gerencia y el personal de la Casa Monseñor Ibarra. Particularizo esta gratitud en la persona del P. Aldo Fonti, subsecretario general de nuestra Conferencia y que retorna a su diócesis, Rimini, en Italia, para atender el llamado de su Obispo, Don Francesco Lambiasi. Te agradecemos de corazón, Padre Aldo, tu valioso servicio ministerial durante treinta y un años en Venezuela así como tu eficiente colaboración tanto en la Pastoral Familiar Nacional como en la Subsecretaría general de la CEV. Que el Señor te premie con creces tu entrega y haga fecundo tu ministerio en tu tierra natal.

Pongo esta Asamblea bajo el patrocinio de nuestra Madre la Virgen, bajo las advocaciones de Nuestra Señora de Belén, patrona de Aragua y de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, patrona del Zulia, en el marco de la celebración del tricentenario de sus respectivas manifestaciones milagrosas. Encomendando nuestras labores a los siervos de Dios Dr. José Gregorio Hernández y Mons. Arturo Celestino Álvarez e invocando sobre nuestras sesiones de trabajo, la luz y la sabiduría del Espíritu Santo, declaro inaugurada esta Nonagésima Primera Asamblea Ordinaria de nuestra Conferencia Episcopal. Muchas gracias.


Caracas 7 de enero de 2009




+ Ubaldo R. Santana Sequera
Arzobispo de Maracaibo
Presidente de la CEV

jueves, 16 de octubre de 2008

POR LA VIDA Y LA DEMOCRACIA







POR LA VIDA Y LA DEMOCRACIA

Exhortación de la Conferencia Episcopal Venezolana
en la XXXVIII Asamblea Extraordinaria Plenaria
sobre algunos aspectos de la situación nacional


Ante algunos aspectos de la vida nacional que son del mayor interés de los venezolanos y otros asuntos que inquietan y perturban la paz social, los Obispos de Venezuela reunidos en la XXXVIII Asamblea Extraordinaria, asumiendo nuestra responsabilidad como ciudadanos y como pastores de la Iglesia, queremos expresar lo siguiente:

1.- Sentimos honda preocupación por la situación de creciente inseguridad, delincuencia desbordada y desprecio a la vida, que se manifiesta en la gran cantidad de asesinatos, secuestros y demás delitos contra las personas y las cosas. Exigimos, en nombre de la vida, a las autoridades competentes actuar, dentro del marco de la Constitución y las leyes, de modo que se garanticen los derechos fundamentales de los venezolanos.

2.- La actual crisis financiera y económica mundial, cuyos efectos se harán sentir sin duda en Venezuela, obliga al gobierno a buscar soluciones concertadas con todos los sectores de la sociedad que puedan aportar ideas y propuestas valiosas y concretas para disminuir las consecuencias de la crisis, especialmente sobre las clases menos favorecidas. En este contexto y en un pueblo que ansía la paz, no se justifica la enorme erogación de recursos de la nación en la compra de armamento.

3.- En Octubre de 2007, con motivo del referéndum, los Obispos alertamos a la opinión pública en el sentido de que la Reforma Constitucional era “moralmente inaceptable”. Dicha Reforma fue rechazada por el pueblo venezolano en diciembre del año pasado. Teniendo en cuenta que la referencia obligada para todas las leyes es la Constitución vigente, vemos como un irrespeto a la voluntad popular soberana que se impongan muchos de los cambios rechazados mediante la publicación inconsulta y sorpresiva de un conjunto de leyes con elementos de carácter estatizante, autoritario y centralizador. Los nuevos decretos-leyes contienen rasgos anticonstitucionales, otorgan mayor poder al Ejecutivo Nacional para el control de numerosas áreas de la vida del país, en detrimento de las personas e instituciones, y cercenan múltiples derechos políticos y sociales de los ciudadanos.

4.- Las próximas elecciones regionales revisten una extraordinaria importancia y proyección para el destino democrático de Venezuela, pues no solo confirman la decisión de mantener vigente el principio de descentralización, una conquista del pueblo venezolano desde 1989, asumida por la Constitución de 1999 y ratificada en el Referéndum del 2 de diciembre de 2007, sino que pueden también contribuir al sano equilibrio de los poderes públicos de las regiones en función del pluralismo, la reconciliación y paz ciudadana.

5.- Reafirmamos lo dicho en nuestra Exhortación Pastoral “Unidos en la justicia y la rectitud” del pasado mes de Julio: “El actual panorama político del país se caracteriza por una crispación de los ánimos que no es saludable para el importante evento electoral que se avecina.[…]. Se hace necesario el diálogo, el respeto a la persona y sus derechos y al ordenamiento jurídico vigente para no entorpecer este proceso” (No. 11).

6.- Los venezolanos, en efecto, anhelamos vivir en paz y democracia. Nuestra vocación es convivir en armonía y fraternidad. Por eso rechazamos la violencia verbal y las amenazas que se han manifestado en esta campaña electoral. No queremos sufrir un permanente conflicto interno, que enciende las pasiones hasta el odio y la muerte y nos introduce en un ambiente de conflictividad internacional.

7. Todos los católicos y todos los ciudadanos tenemos la obligación moral de acudir a las mesas electorales a expresarnos con libertad y responsabilidad sobre el destino de la nación. Nadie debe sentirse excluido ni exento del derecho y el deber de sufragar según su conciencia. El auténtico sentido del voto, como expresión de crecimiento en democracia, debe ser respetado y no debe ser motivo de retaliaciones de ningún género.

8.-Exhortamos nuevamente al Consejo Nacional Electoral a cumplir estrictamente con su deber de “garantizar la pulcritud del proceso, su fácil acceso, la difusión inmediata de los resultados y el acatamiento de los mismos, como voluntad popular que de ese modo se expresa, sin que pueda anteponérsele ningún otro interés, grupal o individual, ideológico o de cualquier otra naturaleza” (Unidos en la justicia y la rectitud, N. 15). Sigue siendo actual la exigencia de una participación más equitativa de todos los candidatos y de testigos cualificados en todas las etapas del proceso, que garanticen la total transparencia de los comicios.

9.- Reiteramos nuestro compromiso de servir sin distinciones políticas al pueblo venezolano Invitamos a todos los fieles católicos a orar intensamente a Dios Nuestro Señor por Venezuela. En este sentido, los convocamos especialmente a participar en la Jornada de Oración por la Vida y por la Paz que se llevará a cabo el domingo 16 de Noviembre, en todas las Parroquias e Iglesias. Invocamos la protección de Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela, e impartimos con afecto nuestra bendición a todos los venezolanos y residentes en el país.


Caracas, 16 de Octubre de 2008


Firman los Arzobispos y Obispos de Venezuela

viernes, 3 de octubre de 2008

COMUNICADO DE LOS OBISPOS DE MARACAIBO

COMUNICADO DE LOS OBISPOS DE MARACAIBO

ANTE LA TRÁGICA MUERTE DEL ESTUDIANTE JULIO SOTO

El Arzobispo de Maracaibo, Mons. Ubaldo Ramón Santana S. y su Obispo Auxiliar Mons. C. Oswaldo Azuaje, unidos a todos los sacerdotes, diáconos y fieles de la Arquidiócesis de Maracaibo, comparten con toda la colectividad zuliana su profunda consternación ante el vil asesinato del estudiante Julio Soto, presidente del FCU de la Universidad del Zulia el día 1 de octubre del presente año.


Le hacemos llegar a sus familiares, amigos y compañeros de estudios, sumidos en tan gran dolor, nuestras sentidas palabras de condolencia y solidaridad y les aseguramos el apoyo de nuestras oraciones.

Ante está incontenible escalada de crímenes perpetrados a mansalva, elevamos nuestro clamor al cielo: ¡No más violencia! ¡No más sangre derramada entre hermanos!

Instamos a las autoridades competentes a llevar a cabo con rigor las investigaciones que se imponen para lograr que el crimen se esclarezca y se haga justicia.

Hacemos un imperioso llamado a las autoridades, a los estudiantes y a la ciudadanía en general para que no se dejen arrastrar por las fuerzas ciegas del odio y de la venganza y cultiven con ahínco los valores fundamentales del respeto a la vida, de la dignidad humana y de la reconciliación.

Pedimos especialmente a los jóvenes, que no se dejen llevar por la tentación de la violencia, que recurran a las formas de convivencia pacífica y democrática a través de las cuales puedan expresar sus justos reclamos y sugerencias para la construcción de una nueva sociedad, más justa y democrática.

Reiteramos nuestro compromiso como pastores y ciudadanos amantes de la convivencia y de la paz, de seguir trabajando junto con todos los actores sociales, religiosos y políticos del Zulia y de toda Venezuela, para alejar definitivamente de nuestra región el flagelo de la inseguridad, de la violencia y del odio. Queremos que en el Zulia nuestra Iglesia sea una escuela permanente de verdad y de justicia, de perdón y reconciliación para construir una paz autentica “(cf. Documento de Aparecida Nº 542)

Con nuestra bendición:


Ubaldo R. Santana S. C. Oswaldo Azuaje P.
Arzobispo de Maracaibo Obispo Auxiliar de Maracaibo


Maracaibo, 3 de octubre de 2008.

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