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viernes, 10 de septiembre de 2010

RENUEVA LA FE EN TODA LA EXTENSIÓN DE NUESTRA PATRIA

RENUEVA LA FE EN TODA LA EXTENSIÓN DE NUESTRA PATRIA.
El próximo 11 de Septiembre la Iglesia en nuestro país celebra la Solemnidad de Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela. Con motivo de esta festividad, los Obispos de la Presidencia de la Conferencia Episcopal, queremos hacer llegar un mensaje de fe, de unión y esperanza a todos los fieles católicos de Venezuela, y a todas las personas de buena voluntad.

La Madre de Jesucristo, nuestro Señor, ha acompañado la vida y el quehacer de los venezolanos y las venezolanas a lo largo de su historia. Con diversos títulos y bajo diferentes imágenes, -pero siempre con el mismo cariño y devoción-, es invocada por nuestro pueblo como madre y protectora, tanto en los momentos alegres como en los momentos difíciles de la vida. Particularmente, la Imagen de nuestra Señora de Coromoto, cuya reliquia ha sido recientemente restaurada, y que reúne a todos los venezolanos en la única y siempre sentida devoción a la Virgen María, nos recuerda nuestras raíces como nación, y nuestra vocación a ser familia y pueblo de Dios por el Bautismo.

Por tal motivo, invitamos a todas las Iglesia Particulares, parroquias y comunidades cristianas de Venezuela a dar un gran realce a esta celebración litúrgica y hacer de ella un momento importante de reafirmación de fe cristiana y de compromiso eclesial. Como lo hacemos siempre, le pedimos que renueve la fe en toda la extensión de nuestra Patria, para que todos los venezolanos y venezolanas, nos esforcemos por construir una Patria cada vez más justa, solidaria, incluyente y participativa, en la cual todos, superando nuestras diferencias, podamos reconocernos como hermanos, y vivamos en paz.

Aprovechemos esta ocasión para pedir insistentemente a Dios que nos ayude para construir una sociedad fundamentada en el amor a Dios y al prójimo, aplicando los principios y valores contenidos en los diez mandamientos de la ley de Dios, y que nos ayude con su gracia a la superación de la violencia que enluta tantos hogares venezolanos, en la lucha contra la corrupción, el narcotráfico, el hedonismo y otros tantos males que contrarían el designio de Dios.

Recemos particularmente a Dios, por intercesión de la Virgen de Coromoto, para que las elecciones parlamentarias del próximo 26 de septiembre sean una oportunidad para renovar y consolidar la vocación democrática del pueblo venezolano, y contemos con diputados que trabajen por el bien de las regiones y por la solución de los grandes problemas nacionales.

Caracas, 1 de Septiembre de 2.010

Ubaldo Ramón Santana Sequera
Arzobispo de Maracaibo
Presidente de la CEV

Baltazar E. Porras Cardozo
Arzobispo de Mérida
1° Vicepresidente de la CEV

Roberto Lûckert León
Arzobispo de Coro
2° Vicepresidente de la CEV

Jesús González de Zárate
Obispo Auxiliar de Caracas
Secretario General de la CEV

martes, 15 de julio de 2008

Mensaje de S. Em. Card. Claudio Hummes



Mis queridos Sacerdotes:
Para el día 4 de agosto, fiesta de San Juan María Vianney, el cura de Ars, os envío de corazón los más calurosos saludos y este mensaje fraterno. La Iglesia hoy sabe que hay una urgencia misionera, no sólo “ad gentes”, sino también en las regiones y ambientes donde desde hace siglos la fe cristiana fue predicada, implantada y las comunidades eclesiales establecidas. Se trata de una misión o evangelización misionera dentro del propio rebaño, que tenga por destinatarios aquellos que nosotros bautizamos pero, por diversas circunstancias, no conseguimos evangelizar suficientemente o perdieron el primer fervor y se alejaron. La cultura post-moderna de la sociedad actual, una cultura relativista, secularizada, agnóstica y laicista, también ejerce una fuerte acción erosiva sobre la fe religiosa de muchos.
La Iglesia es por naturaleza misionera. “El sembrador salió a sembrar” (Mt 13,3), dice Jesús. Salió de casa y no se limitó a echar desde la ventana la semilla. Así, la Iglesia sabe que no puede permanecer en casa y limitarse a acoger y evangelizar a los que la buscan en sus comunidades e iglesias. Es preciso levantarse e ir en búsqueda, allá donde las personas y las familias residen, viven y trabajan. Ir también a todos los servicios, organizaciones, instituciones y ámbitos de la sociedad humana. Para esta misión, todos los miembros de la comunidad eclesial son llamados, pastores, religiosos y laicos.
Por otro lado, la Iglesia reconoce que los presbíteros son la gran fuerza propulsora de la vida cotidiana de las comunidades locales. Cuando los presbíteros se mueven, la Iglesia se mueve. De lo contrario, será muy difícil realizar la misión. Vosotros, queridos hermanos presbíteros, sois la gran riqueza, el dinamismo, la inspiración pastoral y misionera, allá en la base, donde viven en comunidad nuestros bautizados. Sin vuestra determinante decisión de remar mar adentro (“Duc in altum”) para la grande pesca, a la cual el propio Señor os convoca, poco o nada acontecerá en el ámbito de la misión urgente, sea “ad gentes” sea en los territorios de antigua evangelización. Pero, la Iglesia tiene certeza de poder contar con vosotros, porque sabe y reconoce explícitamente que la inmensa mayoría de nuestros sacerdotes, no obstante las flaquezas y limitaciones humanas, que todos tenemos, son sacerdotes dignos, que donan cada día su vida al Reino de Dios, que aman a Jesucristo y el pueblo que les fue confiado, sacerdotes que se santifican en el ejercicio diario de su ministerio, que perseveran hasta el fin en la mies del Señor. Hay, sí, una pequeña parte de sacerdotes, que se desvió, a veces muy gravemente. La Iglesia quiere reparar el mal por ellos realizado. Pero, por otro lado, se alegra y se enorgullece de la inmensa mayoría de sus presbíteros, que son buenos y sumamente loables.
En este Año Paulino y en la expectativa del Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios, que se realizará en Roma, en octubre próximo, queremos todos disponernos para la urgente misión. Que el Espíritu Santo nos ilumine, nos envíe, nos impulse para que andemos y anunciemos de nuevo a todos la persona de Jesucristo, muerto y resucitado, y su Reino! Os saludo, una vez mas, queridos hermanos, permaneciendo siempre a vuestro servicio. Rezo por todos vosotros, en especial por los que están sufriendo, por los enfermos y ancianos.

Vaticano, 15 de julio de 2008.

Cardenal Claudio Hummes
Arzobispo Emerito de San Pablo
Prefecto de la Congregación para el Clero

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