lunes, 7 de julio de 2008

Salutación Inaugural de la 90 Asamblea del Epíscopado venezolano por parte del Presedente de la CEV.


SALUTACION INAUGURAL DEL PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA EN LA INSTALACION
DE LA NONAGESIMA ASAMBLEA DE LA CEV


Emmo. Sr. Cardenal Jorge Urosa Savino,
Excmo. Sr. Nuncio de Su Santidad, Mons. Giacinto Berloco
Hermanos Arzobispos, Obispos, Vicarios Apostólicos y Administradores Diocesanos
Miembros de las Juntas Directivas de CONVER, CNL y de AVEC
Queridos sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que prestan servicios en Oficinas y Departamentos del Secretariado de la CEV
Apreciados Seminaristas
Invitados especiales
Representantes de los Medios de Comunicación Social



1.- Acudimos llenos de fortaleza y esperanza, fresco aún en nuestras mentes el recuerdo la hermosa y multitudinaria beatificación de la Madre Candelaria de San José, para participar en la nonagésima Asamblea Ordinaria de nuestra Conferencia Episcopal, trayendo a cuestas el yugo suave y la carga ligera de nuestras iglesias y animados por ese inmenso impulso evangelizador suscitado por el Concilio Plenario, la Quinta Conferencia General de Aparecida y el inicio del Año Paulino.

2.- Nuestra tarea principal es sin duda conducir como pastores y guías espirituales cada una de las Iglesias particulares que nos han sido encomendadas y hacer de cada una de ellas una casa y escuela- y yo añado taller- de comunión” (Ap 186). Pero también nos incumbe el deber de responder a la necesidad que tiene el pueblo de Dios de construirse como una comunión de Iglesias Particulares (Ibíd. 182).

3.- Tanto Aparecida como el Documento sobre Instancias de Comunión del Concilio Plenario, nos recuerdan que la Conferencia Episcopal Venezolana no es una instancia meramente jurídica o administrativa. Es una realidad viva, concreta y eficiente, de carácter permanente que nos permite vivir y manifestar la colegialidad en el ejercicio de nuestro ministerio y expresar tanto nuestra unidad como la naturaleza apostólica de nuestro ministerio. Es una instancia que nos permite cultivar la espiritualidad de comunión y misión, alimentar nuestra fraternidad, orar y discernir juntos los caminos de Dios, superar los riesgos de la soledad y desaliento ante la magnitud y desproporción de los problemas pastorales que nos agobian. La entendemos como un acontecimiento espiritual, como un auténtico “encuentro con Cristo vivo, presente entre los hermanos que se reúnen en su nombre”. Con el Señor en medio de nosotros se acrecienta nuestro sentido de cuerpo eclesial, expresamos nuestra comunión con otras iglesias del continente y del mundo y le damos una nueva dimensión a nuestra unidad con la sede petrina.

4.- Muchos son los venezolanos que en estos momentos están orando por nosotros y dirigen llenos de esperanza su mirada hacia nuestro organismo anhelando encontrar en él un referente sólido de integración y de unidad. No podemos defraudar a nuestros hermanos. Por tal motivo debemos empeñar todos nuestros esfuerzos en mantenernos unidos entre nosotros y con cada uno de nuestros presbiterios y trabajar con denuedo para asegurar la cohesión de cada una de nuestras comunidades cristianas en torno a Cristo, en torno a la Eucaristía y en torno a la figura del Sucesor de Pedro.

5.- Ante el surgimiento de un nuevo grupo religioso denominado “Iglesia Católica Reformada”, reafirmamos que la Iglesia Católica a la cual pertenece la gran mayoría del pueblo venezolano, no se ha dividido. La Iglesia católica, reunida y alimentada por la Palabra y por la Eucaristía, existe y se manifiesta solamente en las arquidiócesis, diócesis y vicariatos en comunión entre si con el Obispo de Roma (Cf. AP. 165-166). Desde esta Asamblea Episcopal, cercana aún la fecha de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, que es también la fiesta del Papa y de la condición petrina y apostólica de la Iglesia, manifestamos a Su Santidad el Papa Benedicto XVI, a través del Señor Nuncio, aquí presente, nuestra plena comunión eclesial y expresamos con gozo nuestra obediente adhesión a su persona y a su Ministerio.

6.- Invito a todos mis hermanos y a todos los católicos a dar razón de nuestra esperanza a quienes nos la pidan y a salir al paso, con respeto pero con firmeza, a todos aquellos que pretendan sembrar la confusión y la división en el rebaño católico. No es la primera vez que surgen en Venezuela grupos religiosos que buscan dividir a los católicos y separarlos de sus pastores. Gracias a Dios nunca lo han logrado. No tengamos miedo: ¡siempre habrá en la Venezuela consagrada al santísimo Sacramento un solo rebaño y un solo Pastor!

7.- En este ambiente de comunión y unidad eclesial saludamos a Mons. Antonio López Castillo que acaba de recibir en Roma el palio arzobispal que lo coyunda más con el servicio y la misión de Pedro. Les damos la bienvenida a los Ilustrísimos Monseñores Raúl Alfredo Ascanio Administrador de la Arquidiócesis de Calabozo y a Jaime Villaroel Rodríguez, administrador diocesano de Margarita. En esta Asamblea tendremos la oportunidad de compartir con Mons. Luis Secco, obispo de Willemstad, su acción de gracias por los 50 años de la Iglesia particular que el pastorea en las islas de Aruba, Bonaire y Curazao y a la cual nos sentimos todos muy unidos por múltiples lazos históricos, culturales y eclesiales.

8.- Dos días de nuestra agenda estarán dedicados a la realización de una Asamblea Conjunta con la Confederación Venezolana de Religiosos y Religiosas. Es un acontecimiento eclesial de gran importancia que nos permitirá orar juntos, conocernos mejor, ampliar y consolidar la fraternidad y la comunión eclesial entre nuestras instituciones y apreciar los dones y carismas que el Espíritu del Señor ha derramado en nuestras Iglesias a través de la vida religiosa de especial consagración. Queremos trabajar juntos el tema de la Misión Continental y le pediremos a las Beatas María de San José y Candelaria de San José, que sean nuestras guías e inspiradoras.

9.- La presencia entre nosotros de los religiosos y religiosas educadores nos da la oportunidad de manifestar nuestro apoyo a las iniciativas y acciones realizadas por las escuelas privadas, muchas de ellas católicas, para manifestar su inconformidad por el restrictivo porcentaje de aumento del 15% autorizado por las instancias educativas oficiales. Exhorto a las autoridades a reconsiderar esta medida pues pone en peligro la calidad la misma existencia de tan importante servicio público. Es también preocupante el retardo del pago de los aumentos aprobados el año pasado para los docentes y este año para el personal obrero y administrativo de las escuelas pertenecientes a la AVEC. Hacemos nuestros el justo reclamo del personal de estos planteles.

10.- Varios documentos van a ser objeto de nuestro estudio y aprobación definitiva en esta Asamblea: Un Mensaje con motivo de los cuarenta años del Documento Conclusivo de Medellín (1968-2008); Una Carta Pastoral Colectiva sobre la Espiritualidad renovada que ha inspirar al pueblo cristiano en la edificación de una Iglesia casa, escuela y taller de comunión y solidaridad y una Carta pastoral colectiva para lanzar el Plan Pastoral “ Iglesia solidaria” con el cual queremos ayudar al pueblo cristiano a crecer y madurar en corresponsabilidad compartiendo los dones del tiempo, de los talentos y de los bienes económicos (tiempo, talento y tesoro).

11.- Dos proyectos vuelven a nuestras mesas para estudiarlos y si es posible darles la aprobación definitiva. Se trata de la llamada Comisión Pastoral de Instancias de Comunión y del Instituto Nacional de Pastoral. Son dos herramientas operativas de fundamental importancia para impulsar la espiritualidad de comunión y misión, desarrollar programas permanentes de formación de todos los miembros del pueblo de Dios, renovar las actuales instancias y organismos pastorales, promover el surgimiento de nuevas instancias de comunión, propiciar la comunión cristiana de bienes y favorecer una pastoral de conjunto, orgánica, planificada y participativa (Cf. ICM 148-153).

12.- Otro asunto de mucho calado que ocupará nuestra atención y estimulará nuestra creatividad será el tema de la pastoral sacerdotal. Se trata de un aspecto fundamental cuyo estudio se inició el año pasado, bajo la coordinación de la Comisión Episcopal de clero, seminario y vocaciones y con el cual queremos analizar a fondo la situación actual del clero venezolano, definir el perfil del sacerdote que necesita la evangelización renovada y profunda de nuestro pueblo y delinear los criterios de organización que tenemos que darle a nuestros seminarios y centros de formación permanente para lograr contar a mediano plazo con el número suficiente de sacerdotes santos y cualificados. No dejemos de orar al dueño de la mies venezolana para que envíe operarios según su corazón.

13.- Esta Asamblea está circundada de muchos acontecimientos eclesiales. Acaba de terminar el Congreso Eucarístico Internacional en Quebec, Canadá. El 28 de junio pasado se inició el Año Paulino con el cual el Santo Padre nos invita a celebrar el bimilenario del nacimiento del gran apóstol Pablo. Ya se encuentra en circulación el Mensaje de nuestro Conferencia con indicaciones pastorales concretas para vivir provechosamente este año jubilar. Dentro de dos semanas se iniciará en Sidney, Australia, la Jornada Mundial de la Juventud con la presencia del Santo Padre y a la que asistirá una pequeña pero significativa delegación de Venezuela, presidida por dos obispos de la Comisión Episcopal, Mons. Diego Padrón y Mons. Mariano Parra. Del 13 al 17 de agosto tendrá lugar en Quito, Ecuador, el octavo Congreso Misionero Latinoamericano y el tercer Congreso Americano. El Congreso concluirá con el lanzamiento de la Misión continental, iniciativa de Aparecida y que envolverá en un solo dinamismo evangelizador a todas las iglesias particulares de América. En el mismo mes de agosto se llevará a cabo en Maracaibo el cuarto encuentro de los Seminaristas y Formandos de Venezuela, CONSEFORVEN.

14.- Finalmente en octubre se llevará a cabo la Asamblea Sinodal de Obispos sobre la Palabra de Dios a la que asistirán en representación de nuestro episcopado los Señores Obispos Freddy Fuenmayor y José Sótero Valero. Todos estos acontecimientos, a los que estaremos de una u otra manera estrechamente asociados, son otros tantos signos que nos incitan a estar atentos al paso salvador de Dios por la historia de nuestro país y por la vida de nuestras Iglesias y que nos llaman a renovarnos en la mente y en el corazón.

15.- Como hijos de América nos regocijamos con Colombia y el mundo entero por la liberación de la Sra. Ingrid Betancourt junto a 14 rehenes más. Pedimos al Señor por nuestra hermana República para que este acontecimiento haga más cercana su definitiva pacificación. ¡Cuánto anhelamos también que la paz y la concordia se implante en nuestro país! Desde nuestra vocación de pastores, manifestamos nuestra profunda preocupación por el incontrolado clima de violencia y de inseguridad que invade el cuerpo social y político de Venezuela sin que se vean hasta ahora acciones concretas y contundentes para contrarrestarlo. ¿Cuándo se cerrarán las venas rotas de Venezuela, que se desangra en sus jóvenes y en sus niños inocentes?

16.- Es también nuestro deber señalar que las inhabilitaciones de carácter administrativo impuestas a un gran número de venezolanos van en contra de la previsión contenida en el Art. 42 de la Constitución Bolivariana, según el cual “el ejercicio de la ciudadanía o de alguno de los derechos políticos solo puede ser suspendido por sentencia judicial firme en los casos que determine la ley”. La vigencia de esta medida constituye por consiguiente un elemento que enturbia el clima democrático de las próximas elecciones.

17.- Siempre es conveniente recordar que cuando los obispos hacemos estos señalamientos, no somos voceros de ninguna parcialidad política o social. Solo nos guía el bien de todos los venezolanos y venezolanas y el mejoramiento de la calidad de convivencia de todos los que comparten el alma, la vida y el corazón de esta patria, particularmente los más pobres y desasistidos. Esta siempre ha sido la actuación de los pastores de la Iglesia en este país y queremos mantenernos fieles a esta misión pastoral.

18.- Vivimos un cambio de época de consecuencias insospechadas. No sabemos aún exactamente hacia donde se encaminan nuestros pueblos. Pero lo que si es importante es que nuestra gente sienta y sepa que cualquiera sea la ruta por donde vaya nunca la dejaremos sola, siempre caminaremos a su lado y que lo haremos no como activistas, ni como actores políticos, ni siquiera como meros agentes humanitarios sino en nombre de Jesucristo, como maestros de la fe, como santificadores y servidores de la caridad; conscientes de nuestra misión religiosa y evangelizadora aunque llevemos tan precioso tesoro en los frágiles vasos de barro de nuestras vidas.

19.- Concluyo invitándoles a todos a transformar en oración los títulos con los que el documento de Aparecida describe la identidad y las vocaciones específicas de los discípulos misioneros que formamos la Iglesia de Cristo. Señor Jesús, que con tu gracia y la fuerza de tu Espíritu, los obispos seamos los discípulos misioneros de Jesús Sumo Sacerdote; los presbíteros, los discípulos misioneros de Jesús Buen Pastor; los diáconos permanentes, los discípulos misioneros de Jesús Servidor; los fieles laicos y laicas, los discípulos misioneros de Jesús Luz del mundo; los consagrados y consagradas, los discípulos misioneros de Jesús Testigo del Padre. Que todos juntos conformemos el cuerpo ministerializado de Cristo, la Iglesia peregrina, comunidad de amor, llamada a reflejar la gloria del amor de Dios y así atraer a las personas y a los pueblos hacia Ti, Nuestro Señor y Salvador. Amen.

20.- Para gloria de Dios Padre y con la ansiada protección de nuestra Madre la Virgen María de Coromoto, declaro inaugurada la nonagésima Asamblea Ordinaria de la Conferencia Episcopal Venezolana.

Caracas 7 de julio de 2008



+ Ubaldo R Santana Sequera
Arzobispo de Maracaibo
Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana

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